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La Nueva Estrategia de los EE.UU. para Afganistán

Análisis de PardoNet. 24 de Agosto, 2017. En su discurso de Phoenix sobre Afganistán, el Presidente Trump no reveló una estrategia muy novedosa, pero si hizo algo importante, que fue reafirmar el compromiso de los Estados Unidos con Afganistán.

La Regla No. 1 de la Guerra es “Definir el Objetivo”. Esto lo hizo el Comandante en Jefe, explicando claramente que el propósito de su estrategia en Afganistán es evitar que Al Qaeda e ISIS logren re-establecer una base (o sea, un “despeje”) para planificar y lanzar ataques alrededor del mundo.

La estrategia tiene similitudes importantes con las estrategias no tan exitosas de los Presidentes George W. Bush y Barack Obama. Pero hay importante diferencias, que quizás harán que tenga mayor éxito.

En contraste con la estrategia de Obama, según lo declarado por Trump, la nueva estrategia estaría basada sobre “condiciones” en el campo de batalla, y no sobre “tiempo”. El presidente Obama cometió lo que la mayoría de los observadores reconocen como un error garrafal, al anunciar la fecha en que las tropas Americanas se irían de Afganistán. Como no es de sorprender, esto desmoralizó a los aliados Afganos, y le envió el mensaje a los Talibanes que únicamente tendrían que esperar para que el país le cayera en las manos, como una manzana podrida.

En contraste con la estrategia Afgana de Bush, en la cual los EE.UU. envió hasta 100,000 soldados a la vez a Afganistán, Trump dijo que la misión en Afganistán no consistiría en “construir la nación”, sino que en cazar terroristas, y que esto se haría con solo una pequeña presencia de tropas Americanas.

Aunque Trump no especificó números, expertos militares estimas que esto quizás ascendería a un total de menos de 12,000-15,000 efectivos. Bajo Obama, este número se redujo con efectos catastróficos, a 5,500 tropas, apenas lo suficiente para “auto defenderse” en sus bases, sin poder cumplir nada significativo en misiones activas de apoyo a las fuerzas Afganas, y pocos logros en la cacería de terroristas. Al contrario, la falta de una “huella de pie” de tamaño adecuado en Afganistán causó un deterioro en la calidad de inteligencia, y un incremento en errores en las acciones militares causando bajas en la población civil.

Curiosamente, el énfasis sobre “condiciones” en vez de “tiempo” hace que esta estrategia se parezca en mucho a la exitosa estrategia de George W. Bush con Colombia, cuyo objetivo fue, en tantas palabras, apoyar al estado Colombiano a ejercer soberanía efectiva sobre todo su territorio nacional, usando una presencia mínima de militares de los Estados Unidos. De hecho, en ningún momento hubieron más de 350 tropas estadounidenses en Colombia, casi todos limitados a misiones de entrenamiento, planificación, y apoyo de inteligencia técnica.

(Foto de tropas Afganas © R. Pardo-Maurer)

 

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