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El Fracaso de la Policía en Charlottesville

Washington, D.C. – 14 de Agosto, 2017.  Análisis de PardoNet.

Tanto los supremacistas blancos (como el Ku Klux Klan) como los provocadores de tiempo completo de la ultra-izquierda (como AntiFA), llegaron a Charlottesville con buscando enfrentamiento. Y lo consiguieron.   Pero lo que abrió la oportunidad para que el enfrentamiento escalara con violencia, y en particular el ataque homicida que trágicamente costó la vida de Heather Heyer, fue el fracaso de la policía de Charlottesville.

Ante situaciones como esta, las autoridades tienen un clarísimo deber de mantener una separación real y efectiva de las partes.

Esto no ocurrió en Charlottesville. La policía no hizo nada. Como reportó el periodista A.C. Thompson de ProPublica, una entidad periodística apolítica sin fines de lucro, “las autoridades en gran medida tomaron una actitud de manos quitadas, permitiendo que los supremacistas blancos y los contra-manifestantes pudieran hacer batalla física”.

No hay forma de excusar este fracaso de parte de las autoridades. Tuvieron amplia oportunidad para estudiar la trayectoria del desfile supremacista. Sabían bien que los agitadores de la izquierda llegarían a Charlottesville. La reputación violenta de ambos lados era bien conocida.

Por odiosa que fue la violencia, pudo haber sido mucho peor. El Jefe de Policía de Charlottesville, notó que casi el 90 por ciento de las personas en el desfile portaban armas.   Al mismo tiempo, la marcha de los derechistas se había desarrollado sin violencia hasta que alborotadores de la izquierda buscaron provocar la violencia. El caos abre la puerta a los extremistas de cualquier índole, y en medio del caos en Charlottesville el joven homicida James Field Jr., un simpatizante Nazi que había sido expulsado del ejército de los EE.UU. embistió a la multitud con su automóvil

Las escenas de violencia apenas rasgan la superficie las pasiones que acechan apenas por debajo del esmalte de nuestra sociedad y vida política. Los grupos supremacistas blancos, como la KKK y otros, han merecido una amplísima condena por la violencia desatada en la manifestación en Charlottesville. De hecho, el General H.R. McMaster, Asesor de Seguridad Nacional del Presidente dijo que el ultraje de Fields merece la designación de “Terrorismo”.

La forma mas segura de prevenir la violencia, sea de la ultra-izquierda o la ultra-derecha, es una férrea defensa por parte de las autoridades del “derecho de libre expresión” consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución.   Este derecho se puede salvaguardar únicamente con el respaldo y la presencia física real de las autoridades.

Durante la Convención Republicana en Cleveland el 2016, que escogió a Donald Trump como el candidato del partido, se estima que unos 4,000 ó 5,000 manifestantes de la izquierda descendieron sobre la ciudad. La vasta mayoría de ellos eran personas que sencillamente querían ejercer su derecho de libre expresión. Sin embargo, entre la multitud de manifestantes pacíficos se colaba un gran número de lo que en efecto son anarquistas y agitadores profesionales, que buscan incitar el desorden y la violencia.

En contraste con Charlottesville, los verdaderos héroes de Cleveland fueron los policías, tanto de la ciudad, como aquellos enviados en un refuerzo masivo de policías de Ohio y una decena de otros estados. Como dijo el Jefe de Policía de Cleveland en una entrevista exclusiva con PardoNet, “estamos aquí para asegurar que todos se sientan seguros, bienvenidos, y que sus derechos serán protegidos”.

En una encrucijada vital, cuando los agitadores se pretendían cruzar un puente para tomar el centro de la ciudad, el despliegue masivo de las autoridades disuadió cualquier intento de acciones violentas.   Los manifestantes pudieron manifestar, como es su pleno derecho, los Republicanos pudieron celebrar su convención sin incidente, y todos se fueron a casa sanos y salvos.

Como dijo el Jefe de Policía de Cleveland, Calvin Williams en una entrevista con PardoNet, “estamos aquí para asegurar que todos se sientan seguros, bienvenidos, y que sus derechos serán protegidos”.

Eso es precisamente lo que hizo falta en Charlottesville.   El Alcalde de esa ciudad debe considerar si su Jefe de Policía, Al Turner, merece seguir en su puesto.

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